Aunque llega con algo de retraso, la película Sing Sing por fin aterriza en las salas de cine guatemaltecas con una propuesta intensa, conmovedora y diferente. Basada en hechos reales, cuenta la historia de Divine G, un hombre encarcelado por un crimen que no cometió, quien encuentra una nueva razón para vivir al integrarse a un grupo de teatro dentro de la prisión.
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Lo más destacado es, sin duda, la actuación de Colman Domingo, quien ofrece una interpretación llena de fuerza y humanidad. La puesta en escena transmite con crudeza la claustrofobia del encierro, mientras el guion lanza una fuerte crítica al sistema penitenciario estadounidense. Más que una película sobre cárceles, Sing Sing es una carta de amor al arte como herramienta de sanación y redención.

Eso sí, no es una cinta fácil ni convencional. Su ritmo contemplativo y tono reflexivo podrían sentirse repetitivos para algunos, y su impacto emocional quizás no resuene igual fuera del contexto estadounidense. Sin embargo, para el público que busca una experiencia cinematográfica profunda y honesta, esta película no decepcionará.