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Tres décadas después, rompe el silencio sobre cómo fue violado por un sacerdote

Daniel Pittet tiene ahora 44 años de edad. Es padre de seis niñas, trabaja como bibliotecario y es el autor de un libro en el que cuenta la dura historia de cómo fue abusado por un sacerdote capuchino cuando apenas era un pequeño.

Su pesadilla inició en 1968, cuando tenía tan solo 9 años y era monaguillo de la iglesia. Fue violado más de 200 veces.

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Foto: periodistadigital.com

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Las agresiones se extendieron durante cuatro años. Fue entonces cuando una familiar se dio cuenta de lo que sucedía y le impidió a Daniel volver a la iglesia. Cuando fue despedirse, el sacerdote lo violó una última vez y le dijo: "ya puedes irte. Ya no te necesito".

El responsable de los abusos fue Joël Allaz, un fraile capuchino que daba misas en la catedral de Friburgo, en Alemania.

Pittet relata la sobrecogedora experiencia en su libro titulado "Le perdono, padre", cuyo prólogo está firmado por el mismísimo papa Francisco. "Para quien ha sido víctima de un pederasta es difícil contar lo que ha sufrido, describir los traumas que todavía persisten a distancia de años. Por este motivo el testimonio de Daniel Pittet es necesario, precioso y valiente", escribió el pontífice en la publicación.

Foto: AFP

Pitter y Allaz se reencontrarían tres décadas después. El abusado enfrentaba nuevamente a sus demonios, pero quedó en paz e incluso le dio un abrazo a aquel fraile que en otro tiempo le había causado tanta angustia.

Los detalles del impactante reencuentro fueron citados por el sitio periodistadigital.com. "Cuando lo vi, comprendí que había hecho bien en perdonarle siendo un niño. Este hombre era un enfermo, estaba muy destruido. Me sentí absolutamente libre, una persona en pie, frágil pero en pie", agregó Pittet.

Daniel, de nacionalidad francesa, también recordó que "es muy importante ayudar a las víctimas (de abusos sexuales), porque la mayoría no se atreven a hablar, y el silencio mata". Afirmó que pasó 20 años recibiendo ayuda psicológica para superar depresiones e intentos de suicidio, y recalcó la importancia de "encontrar a alguien en quien puedas confiar".

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Además, y pese a los abusos, Pittet recuerda que también conoció sacerdotes que lo ayudaron a superar lo que le había ocurrido. "La mayoría de los sacerdotes son personas buenas y que llevan a cabo su misión de anunciar a Jesucristo", comentó.

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